Veinte kilómetros de litoral. Playas solitarias y playas con actividades deportivas y lúdicas. Calas de roca y grandes extensiones de arena. Dénia posee un monumento al clima. Al buen clima. Y, como paisaje, como valor añadido al azul de sus aguas, un parque natural, el Montgó, que se levanta, según dijo Blasco Ibáñez, como "mano de gigante", o como vigía de un litoral habitado desde hace más de 4.000 años. Sin embargo, este destacado enclave de la Property Costa Blanca tiene más. Su patrimonio da buena cuenta del esplendor histórico del que fue protagonista y de su conversión en una ciudad moderna, en la que el ocio ocupa un lugar destacado.
Entre dos cabos, el de La Nao y el de San Antonio, aparece Xàbia. En toda su extensión y en cada uno de los tres entornos en los que se divide: la villa, el puerto y el Arenal, la población mantiene el equilibrio entre las importantes huellas de las civilizaciones que la eligieron como asentamiento y la modernidad de un destino turístico. En el casco antiguo, las encaladas casas con puertas, ventanas y balcones de piedra, recorren estrechas calles. En el litoral, playas, calas y selectas urbanizaciones unidas por el hilo conductor de una red de miradores.
Bajo la atenta vigilancia del acantilado más alto del Mediterráneo , el Peñón de Ifach, Calpe ha crecido a ambos lados de la Gran Roca, símbolo e imagen de la Costa Blanca. Su condición de destino turístico desde los años 30 es debido, sobre todo, a la calidad de sus playas, de arena fina y la limpieza de sus aguas. El municipio guarda vestigios del pasado en su casco antiguo y curiosidades como las ruinas de los Baños de la Reina, y la de unas antiguas salinas. Su puerto pesquero presenta una imagen muy animada y junto a el se suceden restaurantes en los que degustar pescados y mariscos de la zona.
La necesaria adaptación a la demanda turística no ha hecho perder al municipio ni un ápice de personalidad. Entre el verde de la montaña y el azul del mar, la población preserva su marcado carácter medieval que, unido a la belleza de sus playas, calas y paisajes, deja paso a la luz para componer una preciosa imagen en la que no faltan los acantilados y el recorte de las rocas.
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